Historia

Por César Adolfo López Aréchiga

Tras varios meses de un proceso de investigación y experimentación dentro de las técnicas de elaboración de papel, logré crear una versión propia, al replantear las formas tradicionales, incorporando textiles, basura y desechos procedentes de distintos puntos de mi entorno. Uno de mis objetivos más grandes, fue revivir y conservar las técnicas prehispánicas que han ido desapareciendo con el tiempo y que han quedado en el olvido. El trabajar con estos materiales me hizo descubrir una infinidad de posibilidades para elaborar papel y trabajar con él.

En el inter de mi búsqueda con el papel, recibí la invitación para realizar un mural dentro de uno de los centros penitenciarios de “Puente Grande”, donde viví en primera ocasión lo que era la cárcel, el encierro, la perdida de la libertad, y todos los factores que te llevan al olvido. Al ver esto de cerca en mi primera visita, me fue inevitable conectarlo con mi proceso en el papel. Rechace la invitación de hacer el mural, para replantearlo en lo que sería HARBAR, un proyecto que uniría el olvido. Gente olvidada con técnicas olvidadas. El papel como medio de comunicación y expresión para conectar y dar sentido a presos considerados de “Alto impacto”, Manos acostumbradas a la destrucción encontrando una nueva forma de creación. La reinserción social del papel. Ambos dependientes del otro para reafirmar su conexión con la humanidad y no quedar en el olvido.

Dentro de mi búsqueda y necesidad de adentrarme en lo que considero los límites del espectro de la libertad, mudé mí estudio al centro de máxima seguridad “Metropolitano”, dando cabida a otras formas de creación, tales como la pintura, escultura y el barro.

Se abrieron las puertas inconscientemente de lo que sería una conexión profunda con ellos mismos, un lugar más humano, un lugar al cual nos hemos empeñado a no acceder, la problemática la compartimos todos.

45 días en Harbar, documenta los alcances del arte, como un arma de reinserción y conexión, en un contexto lacerante y jodido, abrimos dialogo a un mundo olvidado, pero que es la fiel representación de lo que sucede en nuestro país, desechos de las circunstancias, malas decisiones y la falta de oportunidades. Un panorama distinto que muestra apenas una ración de nuestro entorno. Lejano a la realidad eclipsada por las series de televisión. Ante esta negación nos enfrentamos a la búsqueda de nuestra verdad. En 45 días en Harbar ahondamos en todas estas vidas, siempre como un hilo conductor, las artes, Harbar es la universidad de la vida donde aprendes a valorar lo que se tiene y lo que se pierde...

Mi estancia fue documentada con la obra audiovisual 45 Días en Harbar. Así mismo, existe una bitácora personal y una serie de registros fotográficos que suman a este proceso. El proyecto completo engloba la creación de diferentes piezas artísticas realizadas dentro y fuera del penal, tales como: fotografías, video-instalaciones, diseño sonoro, pinturas en técnicas mixtas, esculturas realizadas con diferentes materiales y obra gráfica en distintas técnicas sobre el papel hecho dentro del penal. (Serigrafía, cianografía, linóleo, xilografía, punta seca, agua fuerte, impresión digital y láser).

Realizaré una serie de esculturas de los internos en tamaño real, para presentarlas en espacios públicos y privados (museos, en la calle, galerías privadas y festivales), con la intención de confrontar su imagen física con una sociedad segada de su existencia. Una manifestación simbólica hacia el olvido. Rostros distorsionados y en movimiento. Sofocados por la necesidad de ser vistos y escuchados. Buscando identificarse con quien los ve. Abriendo un dialogo hacia el contexto del cual todos somos participes.

Mi intención con este proyecto, es alcanzar el mayor impacto posible, para abrir el dialogo y enfrentar cara a cara a una sociedad negada con su realidad. Quiero abrir el panorama a partir de mi experiencia, se deber generar otro punto de vista. Harbar da voz desde un lugar objetivo y neutral a un mundo ignorado y olvidado, para comprender a fondo la dura situación en la que estamos estancados. Es tiempo de asumir y hacernos cargo.